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Un tipo español, sí sí, español, español de nacimiento, con DNI, no alguien nacionalizado, alguien con DNI desde el año cero va UN DÍA antes de comenzar su trabajo de funcionario de prisiones, sí, sí, FUNCIONARIO de los de oposición, no una maternidad, ni una sustitución temporal, un día ANTES de que empiece su contrato vitalicio, a su lugar de trabajo para dar buena impresión, sí sí, un tío tiene un trabajo garantizado de por vida, un trabajo en el que, seamos realistas, el despido solo lo puede firmar un psiquiatra, quiere causar buena impresión, como si… como si… la buena impresión le fuera a conseguir un ascenso… o un aumento de sueldo… o… o… más derechos sindicales o días de vacaciones. Un español va un día antes de comenzar su contrato a su trabajo para causar buena impresión.
Si la película hubiese empezado: el tipo tal en su primer día de trabajo, ojo, EN su primer día y no en el día previo a su primer día de trabajo, se ve atrapado en una revuelta penitenciaria dirigida por un Tosar de voz ginebrosa, uno diría… Uno diría: estamos ante un film social, que expone las condiciones terribles en las que viven los presos, el régimen FIES, cómo la inmigración ha cambiado a la población de reclusos, pero no: con esa premisa y la primera aparición de Antonio Resines uno ya sabe ante lo que está, una película surrealista. Una peli digna heredera de la tradición de Gisbert y Buñuel. Una peli de coña, de coña marinera. Unos tipos en una cárcel ponen al Estado de Derecho, el Estado de Derecho español, a ese al que no le tiembla el pulso para ejecutar vascos con pinta de etarras o etarras con pinta de vascos, a ése que ha heredado las buenas maneras, reputación y gestores del franquismo, el Estado de Derecho español es puesto entre la espada y la pared por un tipo con voz ginebrosa que no sabe leer ni escribir y cuatro o cinco ginchos de San Blas. Aparece un Bardem en la peli y aparece Antonio Resines que es de los gestores franquistas y no duda en ponerse el casco y agarrar la porra y aporrear a la mujer embarazada del funcionario cuando se manifesta agresivamente frente a las puertas de la cárcel y claro, la mata y entonces el funcionario que se había quedado atrapado con los presos, se vuelve malo y a favor de los presos y le corta una oreja al etarra… Y la peli se llevó muchos Goya, pero es que los Goya son muchos Goyas y las películas que se presentan cada año son cada vez menos, y ese año no había muchas, y este… Pues imaginarse: De la Iglesia hace el payaso ya que los que salen en su película no han convencido ni a Dios. No le bastaba con ser presidente de la Academia, no, tenía que adjudicarse 25 candidaturas a su propia película. Total, ¿a quién le importa? ¿A quién le importa toda esta puta mierda, si al final las vamos a descargar de cineyonkis? A mí no. Gracias Megaupload, gracias Internet. Gracias, Jacques Audiard, por El Profeta, que también va de cárceles.