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Un tipo, gitano, es un trapichero en Barcelona. Empiezo de nuevo: Javier Bardem hace de gitano espiritual en Barcelona. Trapichea con los chinos, con los negros, hace de curandero, paga a los picoletos catalanes, lo que se tercie, en pos de sacar algo de pasta para sacar adelante a una familia interracial que posee y que se compone de un niño meón, una niña ñeta y una mujer prostituta biopolar que se acuesta con su hermano. Una vez presentados los personajes, una batería de déjà vu nos secuestra la memoria y nos conduce a aquellos años ochenta, donde Almdóvar hacía películas de la misma calaña. Más pena no puede dar la situación. ¿Qué le puede ocurrir? De hecho en las primeras escenas llueve.
Pues bien, el pavo este tiene cáncer de próstata. No en el puto pulmón, o en el cerebro. ¿Por qué de próstata? Porque hay una escena en el que el meten el dedo en el culo al Bardem. Tienes una vida de mierda, tu mujer se folla a tu hermano, sabes que al menos uno de tus hijos no es tuyo (si no los dos) te diagnostican un cáncer mortal y resulta que es de próstata y que te tienen que introducir objetos por el ano. Luego le hacen escáneres y toda la pesca, pero la escena del culo ahí queda, patente. El personaje está bien jodido, para qué ver más. Bueno pues el rollo va de que el tío se está muriendo y tiene que arreglarlo todo en la vida, así que primero gasea a unos chinos que están esclavizados en un almacén a las afueras de Barcelona, anteriormente provoca la deportación de su contacto entre los manteros y más tarde, cuando ya tiene todo el trabajo cumplido y se siente risueño y culpable, contacta con una bruja que no le dice nada, pero él entiende: debes irte con tu hermano (el que se folla tu novia) a su puticlub o al menos la puticlub que él frecuenta, y allí debes beber y esnifar cocaína.
Luego le dice palabras cariñosas a los hijos, manda a su mujer al psiquiátrico y mete a la mujer negra del deportado en su casa. Conclusión: hacer el bien consiste en gasear chinos, ingresar a tu mujer en el manicomio, esnifar coca con tu hermano y morir. ¡Tan fácil!
La película dura como para que se te desencaje la mandíbula a las dos horas y cincuenta minutos, Bardem habla para el cuello de su camisa y no se le entiende nada, solo le pasan desgracias y lo único que uno desea es que por favor, el cáncer le vaya rápido y de por terminada la película, aunque ahora, con los fastos y funerales sepodría haber alargado hasta una segunda parte.
Bardem está cuadrado y la novia loca tiene una nariz muy sexy, además de ser anoréxica.
Un auténtico coñazo.