Mugu |
mugu es el único blog que genera contenido propio, aunque sea una idiotez. |
Un tipo está en una cueva, perdida en los mares de Grecia, hace la tira de años. Como antes no existían vuelos locales y los viajes los tenía que hacer uno en barcos hechos de madera y navegar por aguas donde había monstruos y cosas así - ahora hay compañías de bajo coste -, pues el tipo no podía huir de la isla, y tenía que alimentarse de gaviotas, cormoranes y bichos que encontraba entre los setos. Este es Filoctetes y tiene un arco que debía ser como los SCUD de la Grecia Antigua, un fenómeno, donde pone el ojo pone la flecha.
Bueno, pues la cosa es que Odiseo, el de Troya y tal, el mismo tipejo que lo mandó a la isla a morirse de asco durante diez años decide que con ese arco podría hacer maravillas, pero que pedirle perdón a Filoctetes va en contra de su naturaleza heroica y para ello encarga a Neptólemo, subordinado, a que vaya a Filoctetes y le robe el arco con argucias, mentiras y patrañas. Es decir, no le dice: Neptólemo, ve y mata a Filoctetes y róbale el arco - y probablemente no pudiera hacerlo - sino que le dice: “Tú ve a la isla, cómele la oreja a Filoctetes, haz como que le entiendes, que le quieres, que te preocupas por su cojera, alaba su cocina si es necesario y cuando coja confianza, le pides, así, como quien no quiere la cosa, el arco. Y cuando te lo dé, me lo traes, y ya que vienes traete un par de litronas y una bolsa de patatas (patateion matutanein)”.
Esta bonita pieza teatral habla viene muy al pelo de lo ocurrido con Bin Laden, se me acaba de ocurrir. Lo financiamos durante un par de décadas, nos derriba a los soviéticos, luego lo mandamos al exilio, nos revienta las torres gemelas y se tira 10 años en Pakistán… Ehr… No, no se parece mucho. A ver qué tal con el Madrid: Pedro León, condenado al ostracismo por el Odiseo Mourinho es requerido para donar su hígado en perfecto estado a Abidal…
Qué idiotez.
A lo que más se parece Filoctetes es a ti, Neptólemo a tu compañero el puta y Odiseo… Odiseo es Zapatero, Otegi, Rajoy: al final los marrones os los coméis vosotros.