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Un tipo de cincuenta y tantos años vive en una hacienda en Serebriakov con su madre, la ama de llaves, su sobrina, un doctor que se pasa por ahí de vez en cuando y, como la casa está muy solitaria, vienen el cuñado, escritor pedante y fracasado, y la nueva mujer de éste, lozana moza unas cuántas décadas menor que él.
La historia va de lo siguiente: El tipo de cincuenta y tantos años está enamorado de la mujer de su cuñado y esta a su vez se enamora del romántico y cínico doctor que es amigo de Vania, el tipo de cincuenta y tantos. La sobrina de Vania está enamorado del doctor y el doctor no está enamorado de nadie. La mujer del cuñado de Vania no ama a Vania y es detestada por la sobrina, por ser ésta más fea y menos casadera, aunque a lo largo de la obra ambas descubrirán la verdadera amistad, aunque esta será entorpecida a su vez por el amor que la mujer del cuñado de Vania siente por el doctor, que está más interesado en hacer jocosos comentarios nihilistas y pintar bosques. A todo esto el cuñado de Vania quiere vender la hacienda lo cual enfurece a la ama de llaves, a la sobrina y a Vania, que llevan deslomándose toda la vida para que el cuñado persiga una ridícula carrera de escritor, esto precipita la salida de la casa de la extraña pareja de invitados, que deja frustrados al doctor, que empieza a amar a la mujer del cuñado, a la mujer del cuñado que también ama a su marido y al doctor, a Vania, en fin, por resumirlo: los únicos que no están enamorados de alguien son la ama de llaves y la madre.
Se escucha decir: miren, si es que en Chéjov no pasa nada y eso es lo más interesante de ello - me lo repiten, por favor. En Chéjov pasan cosas todo el tiempo, incluso cuando los personajes se aburren y se mandan callar unos a otros están dando cuerda a sus acciones y sobre todo se van rebelando contra sí mismos: la fiera domada es infeliz con su marido pedante y achacoso, la sobrina servil y devota aspira a que el doctor clave su mirada incierta sobre su pecho y el tío Vania lo único que desea en toda la obra es morir (o matar, que es una forma de morir también). “Ni es tragedia ni es comedia” es una forma delirante, muy de nuestro tiempo, de eludir que en Chéjov nada hay más que la derrota constante y la vanidad de toda acción y sobre todo la futilidad de sus motivos: Vania fracasa al darse muerte y al tratar de matar a la némesis, Sonia de saber la verdad acerca de los sentimientos del doctor y Elena de siquiera por un instante dejarse llevar por el corazón. La obra termina como empieza: si de eso no trata la tragedia tendremos que revisar de qué estamos hechos.
Y tenemos tres más en Londres: La Gaviota, El jardín de los cerezos y Tres Hermanas. Mayo es el mes más cruel.