Mugu |
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Un tipo se mete en los sueños de empresarios y les roba ideas. Un asiático le coge con las manos en la masa y cuando le va a denunciar o matar, le propone que se introduzca en el sueño de otro empresario y le meta ideas peregrinas para derrotar su imperio. Por supuesto, el otro empresario es malo, va camino del monopolio y claro, es necesario el mal para hacer el bien, un idiotez ilógica que sería condenada en cualquier democracia como un atentado hacia la libertad de empresa, pero que si la hace Leonardo Di Caprio es moral. Es tan lógico y tan bondadoso como que la SEAT quiebre y pierda mercado y por ello haga secuestrar a los directores de BMW, Audi, Mercedes para que no “monopolicen” el mercado. Éste es el motto que hace funcionar la película.
Luego viene una sucesión de charlas y efectos especiales sin ton ni son pero que son la vida y el sueldo del intelectual mosca: allá donde hay un excremento, allí está para sacarse a Derrida de la manga. La cosa es que la peli es de liar al espectador: los espías se meten en un sueño, luego allí dentro de otro sueño y dentro de otro sueño, con la ayuda de una máquina y drogas y luego no se sabe si están en un sueño o si están despiertos, y la realidad es un simulacro y blablablá, buaaaaaa. Esto no aparece en la peli, así, en crudo, gracias a Dios.
Por ser fieles, lo que hay en la peli es: tiros y persecuciones; y la historia de un tío atormentado por su mujer muerta que le provoca problemas a lo largo de la película. La gente normal, cuando sueña, ve grifos, imágenes amorfas en el cielo que le hablan, rinocerontes que construyen hormigueros, escaleras hacia el cielo, torres de barro, desiertos imposibles; Leo Di Caprio sueña que le ocurre lo que le pasa a James Bond en cualquier peli de acción: armas, persecuciones en automóvil, bombas, peleas; bueno en fin, unos sueños muy desasosegantes que deben dejarle rendido cuando despierte y en los que nunca nunca se folla a la protagonista, quizá porque esté castrado por su mujer. Hay un par de homenajes a Escher un poco ridículos, en plan: “eh, esta escalera que ahora voy a hacer es de Escher, es decir, conozco a Escher y lo meto en mi película, para que no digáis que soy un zoquete”, también hay una cosa que se ve en el trailer de una ciudad doblada sobre sí misma y ya no hay mucho más.
La peli, sin embargo, es entretenida, ¡cómo decir lo contrario! que bebe de fuentes como Existenz de Cronenberg y según mi padre, de Matrix. Estoy parcialmente de acuerdo.